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Tras más de 20 años, otra vez se produce yeso en San Juan

Tras más de 20 años, otra vez se produce yeso en San Juan

Eduardo es el generador del proyecto que reactivó la explotación de sulfato de calcio en la provincia de San Juan. Actualmente, la cantera de yeso que se ubica en el Cerro Blanco (Colola) se encuentra finalizando construcciones menores para entrar en funcionamiento este mes.

La familia Dománico utilizó una de las líneas de crédito del Ministerio de Minería para adquirir maquinaria y entrar en funciones. Eduardo Dománico es un hombre vinculado fuertemente a la minería, ya que desde hace varios años pose junto a su familia una empresa prestadora de servicios. Sin embargo, desde hace tiempo viene estudiando y analizando la posibilidad de abrir nuevamente la explotación de yeso en San Juan, una actividad que no se realiza desde hace más de veinte años. Logró adquirir la maquinaria necesaria mediante un crédito del Ministerio de Minería y ahora planea una estrategia de trabajo en conjunto con los fletes del departamento Iglesia con miras a extender la venta del producto hacia provincias como La Pampa y países como Bolivia y Paraguay.

“Esto es un proyecto de varias etapas, la venta de la primera partida ya está comprometida a la empresa Aswell. Mientras tanto la idea es ir mejorando y puliendo el tema de fletes para luego poder entrar en otros lugares como La Pampa e incluso tratar a futuro de llegar a países como Bolivia y Paraguay”, explicó Eduardo.

El empresario agregó que “el flete actualmente desde Rodeo (donde se encuentra la cantera) hasta Chimbas (donde opera al empresa Aswell), tiene un costo de 300 pesos por tonelada más IVA. Un camión se carga con 28 o 30 toneladas, como mucho. La idea es trabajar junto a la comunidad de Iglesia y aprovechar los fletes muertos, gente que tiene la posibilidad de transportar pero que por distintos motivos no están trabajando. La intención es crear una cooperativa y aprovechar los camiones de personas que sacaron un leasing y que antes realizaban labores para grandes mineras o para la municipalidad y ahora están parados”.

Claramente el proyecto familiar, encabezado por Eduardo (hijo) busca generar la posibilidad de que todo iglesiano que posea un medio de transporte apto para cargar material pueda incorporarse activamente. “La idea es ponernos en marcha, luego la intención es llegar a La Pampa, donde podríamos abastecer su demanda entre un 5 y un 10%, para luego con la dinámica ya establecida de los fletes, apostar a países limítrofes que utilizan el yeso en distinta granulometría específicamente abocados al tema de fertilizantes”, indicó Eduardo.

La familia Dománico comenzó a incursionar en la explotación minera mediante las diatomeas, minerales que llamaron poderosamente la atención de Eduardo padre y Eduardo hijo. “Recuerdo que estábamos en Buenos Aires y nos sentamos en una biblioteca de calle Corrientes y empezamos a leer decenas de libros sobre diatomeas.

Era el año 1995, todavía no teníamos internet ni los beneficios informativos de la tecnología. Luego de aprender un poco nos apoyamos mucho en profesionales de la Universidad Nacional de San Juan. Ese año presentamos el primer proyecto del CFI para estudiar diatomeas en el departamento Iglesia”, explicó el productor minero.

Los próximos meses serán esenciales para el futuro del yeso en San Juan, ya que además de entrar en producción, los encargados de la cantera deberán coordinar los fletes de acuerdo a las proyecciones económicas que realizaron. “Hay que ver quien está dispuesto a bajar y cuanto se pagaría. Hay que trabajar fuertemente en esta materia, para llegar a una ecuación económica que nos sirva a todos. Creo firmemente que si lo conseguimos, es un proyecto que va a caminar solo”, concluyó Dománico.

El departamento Iglesia fue uno de los grandes referentes de la explotación de yeso en la provincia de San Juan. Según la información histórica, más de 100 familias de Rodeo trabajaban en la extracción del mineral (conocidos como picapedreros), cuando en la mencionada ciudad vivían poco más de 200 familias. “Era una actividad que daba trabajo a casi todos, pero se dejó de trabajar casi de la noche a la mañana y pasaron 20 años para que volviera a entrar funciones”, explicó Eduardo Dománico.

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