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En un desafío de ingeniería sin precedentes en San Juan, avanza el cierre del túnel que unía Pascua-Lama

En un desafío de ingeniería sin precedentes en San Juan, avanza el cierre del túnel que unía Pascua-Lama

Lama está cada vez más cerca de volver a funcionar y, si bien no es condición, mientras trabajan en la reactivación lo hacen también en el cierre del túnel que se hizo para unir las dos partes de la mina cuando era un proyecto binacional. La obra, según confirmó Eduardo Machuca, está a un 50% y es un desafío de ingeniería sin precedentes en San Juan.

El túnel fue construido antes de la paralización de la obra y estaba previsto que conectara las partes chilenas y argentinas del yacimiento, pero luego de que decidieran explotar sólo la parte en San Juan, fue necesario el cierre. Este fue el inicio de una obra monumental para la cual comenzaron a trabajar hace algunos meses y que requirió el trabajo de una empresa especializada, controles del Ministerio de Minería y del instituto  Antisísmico de la UNSJ.

Para el cierre fue necesaria la construcción de un tapón cónico de hormigón de alta resistencia, una resina especial para que el agua no tome contacto con el preparado y sensores, que servirán para monitorear el estado del material y para activar válvulas en caso de que sea necesario evacuar flujos. El trabajo tapa un tramo de unos 200m de largo por 15m de ancho.

Uno de los grandes desafíos para los ingenieros que realizaron la remediación fue lograr que el agua que filtra naturalmente la roca no estuviera en contacto nunca con el hormigón. Es que los fluidos que corren a través de la montaña son muy ácidos, por lo que podrían afectar el relleno del túnel. Para esto aplicaron un producto traído especialmente para la obra que aísla por completo el hormigón del agua, asegurando que no haya problemas.

Para mejorar la seguridad del sistema instalaron una serie de sensores, que controlan constantemente el estado del tapón. En caso de que sea necesario, las cañerías conectadas a los sensores recolectarán los fluidos y los llevarán fuera del macizo, a piletas especiales donde se las trata con cal para disminuir la acidez y volverlas seguras.

Además la obra tendrá controles intensivos a cada 4 años para saber si sigue funcionando como corresponde. Esta medida no sólo es para asegurar que no haya filtraciones ni problemas estructurales, sino que también permite tener más información en caso de que sea necesario reabrirlo. Es que la obra está pensada para que actúe como un tapón provisorio dentro de la montaña.

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